Starmer enfrenta nuevas peticiones de dimisión por polémico nombramiento

Líderes políticos exigen su dimisión tras revelarse que el gobierno autorizó a Peter Mandelson pese a objeciones de seguridad; Ejecutivo cesa a altos funcionarios de Exteriores.

El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, enfrenta una creciente crisis política luego de que se conociera que el gobierno permitió el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos, a pesar de que no contaba con la autorización de seguridad correspondiente.

La controversia se intensificó tras revelarse que los mecanismos internos habían cuestionado la idoneidad del exdiplomático, considerando antecedentes personales, financieros y profesionales. Aun así, la designación siguió adelante, lo que ha generado duras críticas desde distintos sectores del espectro político.

La líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, calificó de “absurdo” que Starmer asegure haberse enterado tardíamente de la situación y sostuvo que “si no sabe lo que ocurre en su propia oficina, no debería liderar el país”. En la misma línea, el dirigente de Reform UK, Nigel Farage, acusó que la destitución de funcionarios responde a un intento de proteger al primer ministro.

Desde la oposición liberal demócrata, Ed Davey advirtió que si el jefe de gobierno faltó a la verdad respecto del proceso de autorización, debería renunciar, cuestionando además el compromiso del laborismo con la transparencia. A estas críticas se sumó el ministro principal de Escocia, John Swinney, quien apuntó a un “nivel de incompetencia asombroso” en la gestión del caso.

El propio oficialismo también ha mostrado fisuras. La parlamentaria laborista Diane Abbott manifestó dudas sobre el desconocimiento de Starmer respecto del proceso, profundizando el desgaste político interno.

En respuesta, el Ejecutivo adoptó medidas inmediatas, incluyendo la salida de altos cargos del Ministerio de Exteriores vinculados a la autorización del nombramiento. Entre ellos figura Oliver Robbins, junto a otros funcionarios involucrados en la cadena de decisiones.

Según antecedentes conocidos, la autorización de seguridad había sido rechazada en enero de 2025 tras una revisión exhaustiva que evaluó riesgos asociados al perfil del candidato. Sin embargo, posteriormente se revirtió esa decisión, permitiendo que Mandelson asumiera el cargo.

Desde el entorno de Starmer, se ha señalado que el primer ministro reaccionó con molestia al enterarse de los hechos y que decidió suspender temporalmente las facultades del Ministerio de Exteriores para validar credenciales de seguridad, centralizando el control en el Ejecutivo.

El caso sigue escalando y amenaza con convertirse en uno de los episodios más complejos para la actual administración británica, en medio de cuestionamientos sobre gobernanza, transparencia y control institucional.

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El Periodista