Bajó el puma…

Y no fue uno, ya son varios. Primero fue en Lo Barnechea, luego en Providencia- Ñuñoa, luego en La Reina y seguro vendrán más. Acá en la ciudad diremos que bajó por el silencio del toque de queda, pero los pumas bajan porque tienen hambre, un hambre real y profundo.

Por Victoria Uranga, periodista

Basta con mirar. Nuestra cordillera está sufriendo. No hay nieve y el bosque esclerófilo está en agonía después de diez años de sequía, de empresas mineras inescrupulosas que destruyen los glaciares y de un Estado débil que no defiende la vida.

Cuando en enero del año pasado bajó un puma al Arrayán, fue tomado como una señal que escucharon muchos vecinos. Surgieron conversaciones y coordinación con otras comunidades en contra de Anglo American y su proyecto de ampliación de la mina Los Bronces. La lucha sigue pese a que el Goliat se pasea impune y displicente contaminando los ríos y secando las napas de agua.

El puma del Arrayán hizo noticia porque estuvo 15 horas arriba de un árbol mirando con ojos de pánico. Bastante más desapercibido fue el resultado de su pasajero “rescate”: 11 meses después fue encontrado muerto en Til Til, una de las 17 comunas de la Región Metropolitana declarada con emergencia agrícola por escasez hídrica.

                            Victoria Uranga

Pero su mensaje sigue vivo porque el puma es un animal de poder que simboliza valentía, fuerza y sabiduría. Para los incas, era un animal divino que representaba el poder del “mundo de los vivos” (dicen que el Cusco tiene su forma). Para los mapuches, el pangui es uno de los animales de mayor rango dentro de la jerarquía de los animales sagrados. Algunos lo llaman “El Gran Dominante” y solo pueden nombrarlo aquellos que recorrieron el camino iniciático del guerrero.

Todo está perfectamente entrelazado: el pangui está en el corazón de la mapu y la mapu es su corazón. Si la Ñuke Mapu está sufriendo, el puma saldrá para protegerla. La Ñuke Mapu nos habla a través del puma y también a través de cada espino, litre, boldo y peumo que se está secando.

Estamos llenos de señales y hoy encerrados en nuestras casas tenemos oportunidades maravillosas para ver con el corazón y hacer los viajes más importantes de nuestra vida. Hacer menos, consumir menos, producir menos nos permitirá ser más, agradecer más y disfrutar más. Saltemos con las manos tomadas para que no nos paralice ningún miedo, que se abran todas las ventanas del alma y que esta energía renovadora nos ayude a cambiar en lo profundo.

Cuentan que en el sur se secó el colihue y floreció la quila. La quila solo florece cada cierta cantidad de años y cuando lo hace al secarse caen las semillas y llegan los ratones. Los ratones se comen los cultivos y propagan enfermedades. En el año de la rata del horóscopo chino, se nos vienen grandes batallas, pero también renovación y brotes nuevos. No por casualidad, entre medio de las cenizas de los bosques que se incendiaron están brotando con fuerza los canelos.

Ya es tiempo. Abrámonos al corazón, al nuevo entendimiento y a nuestra memoria antigua escondida bajo el agua, en cada árbol, en cada fuego y en todos los vientos que nos rodean. Que brillen todos los soles de nuestro interior.

3 Comentarios
  1. Paulina Saldías dice

    Amén! Lindo texto, ojalá oigamos todos el grito de la tierra.

  2. Rodrigo del Pozo M dice

    Claro y profundo mensaje. Gracias

  3. Juan dice

    Gran comentario.
    El remate debió ser más contundente y dedicado al la preservacion de la especie, por que el comentario era para sorprendernos de lo que le sucede al puma.
    Con mucho respeto.
    Pero agradecido del comentario.
    Atentamente.
    Juan Acuña.

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