Francisco Martorell: Se nos viene encima una sociedad distinta. Hablemos del futuro

La sociedad que se nos viene encima es distinta, casi no la conocemos ni imaginamos, incluso le deberíamos temer.

(The society that is coming our way is different, we hardly know or can imagine it; we should even fear it).

Por Francisco Martorell, director de El Periodista

Hoy el Congreso chileno es otro. O lo parece. Comienza a dejar atrás una forma de hacer política, de distanciarse de la gente, a través de rostros nuevos, frescos, que pueden cometer errores y que, de seguro, se equivocarán otras mil veces, pero es propio del cambio y la adaptación.

(Today the Chilean Congress is different. Or so it seems. It begins to leave behind a manner of conducting politics, of distancing itself from the people, through new, fresh faces. These can make mistakes and, surely, will be wrong a thousand times – but this is part of change and adaptation).

Los vemos apasionados, peleando por los derechos, trabajando y corriendo, de aquí para allá, preocupados del futuro y, especialmente, de darle un sentido a su trabajo. Y, aquí me detengo: porque los veo buscando respuestas nuevas a los problemas viejos, aunque no se atrevan todavía a decirlo.

(We see them passionate, fighting for rights, working and running back and forth, worried about the future and, especially, about making their work meaningful. Here I stop, because I see them looking for new answers to old problems, even if they do not dare to yet say so).

Vivimos, quizá no lo vemos, un momento de drástica conversión en nuestra dirigencia. De todos lados, transversalmente como le llaman algunos, comienzan a morirse los paraísos ideológicos. Ni Cuba ni Pinochet son hoy espejos donde mirarse. Lo expresan Gabriel Boric y Jaime Bellolio. Pero hay más. Y aparecen declaraciones, reflexiones, comentarios, debate. Se discute y se piensa.

(We are living through, although perhaps we do not see it, a moment of drastic change in our leadership. From every angle, transversally as some call it, ideological paradises begin to die. Neither Cuba nor Pinochet are mirrors to look into today. It is expressed by Gabriel Boric and Jaime Bellolio, but there is more. Statements, reflections, comments, and debate appear. It is discussed and thought).

Existe un Francisco Undurraga, que lejos de callarse, alza su voz, para cruzar fronteras, desde la ceremonia en La Moneda a la del NO, sin complejos, con la misma fuerza que critica el viaje de Kast y van Risselberghe a apoyar a Bolsonaro. Porque si bien integra Chile Vamos, la misma coalición que los mencionados, dice sin tapujos que la figura del ultraderechista brasileño es todo por lo que él no se metió en política. Y, justamente, por ello es que define a la derecha que aspira: distinta, inclusiva, tolerante y moderna. Y en la izquierda, igual que él, surgen voces similares, que cuestionan lo otrora incuestionable y que se comienzan a salir de los moldes y los clichés revolucionarios que, muchas veces, conducían al abismo. Respuestas añejas a problemas aún más añejos.

(There is a Francisco Undurraga, who far from being silent, raises his voice to cross borders, from the ceremony in La Moneda to the NO ceremony, without complexities, with the same intensity with which he criticizes the Kast and van Rysselberghe journey to support Bolsonaro. Despite that he integrates “Chile Vamos”, the same coalition as those mentioned, he says, without hesitation, that the Brazilian ultra-rightist figure personifies all the reasons for which he did not get involved in politics. For this motive, he defines the aspirational right party: different, inclusive, tolerant and modern. On the left, similar voices to his emerge, questioning the once unquestionable and beginning to break through the molds and revolutionary clichés that often led to an abyss. Old answers to even older problems).

La sociedad que se nos viene encima es distinta, casi no la conocemos ni imaginamos, incluso le deberíamos temer. El israelí Yuval Noah Harari, en su libro 21 lecciones para el siglo XXI, sostiene que se vienen los mayores retos para nuestra especie y que estamos ad portas de una crisis económica, política y social. “La fusión de la infotecnología y la biotecnología puede hacer que muy pronto miles de millones de humanos queden fuera del mercado de trabajo y socavar tanto la libertad como la igualdad” o “que los algoritmos de macrodatos creen dictaduras digitales en las que todo el poder esté concentrado en las manos de una elite minúscula al tiempo que la mayor parte de la gente padezca no ya explotación, sino algo mucho peor: irrelevancia”.

(The society that is coming our way is different, we hardly know or can imagine it; we should even fear it. Israeli Yuval Noah Harari argues in his book, “21 lessons for the 21st century”, that the greatest challenges for our species are coming and that we are facing an economic, political and social crisis. “The merger of infotech and biotech might soon push billions of humans out of the job market and undermine both liberty and equality” or that “big data algorithms might create digital dictatorships in which all power is concentrated in the hands of a tiny elite while most people suffer not from exploitation but from something far worse—irrelevance).

Por eso es bueno que contemos en el Congreso con representantes que puedan mirarse a los ojos, sin las desconfianzas de ayer, para que conversen sobre los asuntos que se nos vienen encima.

(That is why it is good that we have representatives in Congress who can look each other in the eye, without yesterday’s distrust— so that they can talk about the issues that are coming our way).

Artículo traducido por McEnglish Services

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