Carta abierta a los ejecutivos de AFP Habitat

La encuesta de la AFP plantea 2 preguntas que en su redacción y los supuestos que subyacen a cada una de ellas, deja entrever el mundo paralelo en el que vivimos.

Por Marcelo Saavedra P*

Con estupor y asombro recibí una encuesta apócrifa hace días atrás que pretende recabar antecedentes sobre la opinión que tienen los afiliados de vuestra empresa respecto del proyecto de reforma al sistema de pensiones que considera aumentar en 4% la cotización mensual que, según el encabezado de la misma encuesta “considera que este 4% de Ahorro Previsional Adicional sea pagado por el empleador y administrado por un ente público que licitaría la administración de los fondos a entidades diferentes de las AFP, lo que tendría un costo adicional que se descontaría de tus ahorros.” (las frases destacadas en negrita fueron marcadas por vuestra empresa).

Desconozco cuál ha sido la tasa de respuesta de vuestros afiliados, pero me pareció pertinente aclarar mi no participación en vuestra consulta porque la considero una bofetada al intelecto de seres humanos que se precien de definirse a si mismos como Homo sapiens.

En la encuesta se plantean 2 preguntas que en su redacción y los supuestos que subyacen a cada una de ellas, se deja entrever el mundo paralelo en el que vivimos: Uds. como ejecutivos de una empresa con fines de lucro, cuyas ganancias se basan exclusivamente en la especulación financiera con capitales que no les pertenecen y quien suscribe esta misiva, quién no tiene ninguna opción de seleccionar otra forma de manejo de mis ahorros previsionales y estoy obligado por Ley a elegir una de las 6 empresas que operan bajo el mismo principio: especular y arriesgar capitales que no les pertenecen ni los han creado, con la comodidad financiera del modelo impuesto en dictadura donde las pérdidas se distribuyen exclusivamente entre los afiliados y las ganancias se reparten entre afiliados y Uds., así como sus accionistas.

Si pienso que su existencia como empresa, como rubro de negocio y como industria financiera, sólo fue posible en el marco de un régimen dictatorial, donde se impuso a sangre y fuego un modelo de negocio a todas luces muy favorable para los civiles pertenecientes a los grupos económicos dominantes de la época, donde incluso los militares encargados de hacer el trabajo sucio y con capacidad de deliberación con las armas en la mano, se restaron de formar parte de este nuevo “modelo de negocio”; la primera pregunta de su encuesta me parece inoficiosa por decirlo de manera elegante:

“¿Te gustaría tener la opción de elegir a tu AFP como administrador del 4% de Ahorro Previsional Adicional considerando que, al menos Habitat, no te cobraría una comisión extra por ello?”

Si de mi dependiera yo no elegiría a ninguna AFP en primer lugar. Ni para que administre este 4% adicional de la discordia, ni el otro 10% que por Ley estoy obligado a entregarles mes a mes, para que continúen con su juego de dados macabro, considerando que sus pensionados sobreviven a duras penas producto del modelo de negocio donde Uds. son protagonistas. A partir de mi negativa de origen, el resto argumental del párrafo me parece superfluo. ¿Qué más da que no me cobren comisión extra, si el modelo de vuestro negocio, avalado descarada e impúdicamente por un Estado cómplice, les permite generar las ganancias necesarias para satisfacer vuestras necesidades mundanas y las de vuestras futuras generaciones? Si respondiera vuestra peculiar encuesta, esta pregunta tendría un NO, pero no por las razones que Uds. piensan.

Según el refrán popular que dice “No es culpa del chancho, sino del que le da el afrecho”, para el caso de Uds., de vuestro negocio y de vuestra industria no me atrevería aplicarlo en un 100%. Como en la novela de Georges Orwell “La granja de los animales”, Uds. son los porcinos que propusieron, fomentaron y promovieron una idea para que un Estado secuestrado por psicópatas criminales los alimentara con “afrecho” durante los últimos 38 años. Es cierto que el modelo de negocio creado por Uds. y por vuestros congéneres actualmente funciona solo, con la complicidad de una clase política donde predomina la codicia e impudicia del poder por el poder. Es cierto que los ideólogos del modelo y Uds., como dignos herederos y vigilantes celadores para que este se mantenga en statu-quo ad eternum, provocaron una revolución cultural donde el ciudadano se reemplazó por consumidores y clientes y donde la solidaridad y cooperación se reemplazó por un individualismo patológico a ultranza (creo que no existe otra sociedad en el mundo con dichos atributos tan marcados). Esa revolución cultural instaurada con puño de hierro se refleja en la segunda pregunta de la mentada encuesta donde se plantea:

“La nueva cotización de Ahorro Previsional Adicional del 4% ¿debería ser administrada por Habitat, sin costo adicional para ti, o por un ente público que licitaría la administración de los fondos a entidades distintas a las AFP, con costo adicional para ti?” y se va más allá, puesto que no les bastaba con un “si” o un “no” por respuesta, sino que era necesario colgar un presunto argumento de cada afiliado donde se respalde el supuesto que subyace a la pregunta planteada, es decir que el modelo de negocio con que se “trabaja” mi dinero me gusta, quiero que lo continúen ejecutando Uds. y no un ente público que más encima me va a cobrar por hacerlo. Las alternativas de respuesta a esta pregunta son:

“1) Prefiero que mi 4% de Ahorro Previsional Adicional sea administrado por Habitat, sin costo adicional para mí.”

“2) Prefiero que mi 4% de Ahorro Previsional Adicional sea administrado por un ente público, aun cuando tendría un costo adicional que se descontaría de mis ahorros”.

En realidad, prefiero que un ente público, el Estado de Chile, asuma su rol garante de una vez en materia de pensiones. Un rol que nunca lo debió haber dejado en manos de el mercado y menos en manos del mercado financiero. La diferencia entre los seres humanos y los números es que estos últimos no tienen ética ni conciencia. Son asépticos, donde tras ellos no existen amores, odios ni pasiones. No esconden historias de vida, alegrías ni tristezas. No reflejan el esfuerzo y orgullo de crear valor. Ni tampoco están dispuestos a colaborar, a solidarizar ni ayudar.

No sé si mi nieto tendrá la oportunidad de vivir en un Estado que se preocupe realmente de sus ciudadanos, por lo menos haré el esfuerzo para tratar de evitar que Uds., vuestra empresa y vuestra industria lo obliguen alguna vez a él a confiar en vuestros dados, donde el único que perderá al final será él, así como pierdo yo hoy en día. Reconozco que no soy un experto en materia financiera y de los mercados especulativos de las bolsas de comercio locales o internacionales, pero no me interesa vuestro mundo. Me interesa que alguna vez podamos volver a ser solidarios y colaborativos entre nosotros, donde todos ganemos. Donde los verdaderos responsables de la generación de valor, los trabajadores y trabajadoras de este país, tengan la certeza y tranquilidad de vivir su última etapa vital en condiciones dignas y autosuficientes para satisfacer sus necesidades de alimentación, salud, vivienda y esparcimiento.

Atentamente,

*Afiliado AFP Habitat

 

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