Diputado DC renuncia al partido por apoyo a reforma tributaria del gobierno

Raúl Soto se irá del partido porque, a su juicio, está cogobernando con la derecha.

“Que @PDC_Chile y mayoría @DiputadosDC apoyen reintegración tributaria es una vergüenza. Es renunciar a principios y arrodillarse ante los + ricos para entregarles en bandeja de plata un perdonazo tributario de + de 800 mill USD anuales. Es profundizar la desigualdad en Chile” escribió la noche anterior a la votación de la Reforma Tributaria el diputado DC, Raúl Soto, quien luego que parlamentarios de su partido hicieran efectiva la promesa al gobierno, anunció su renuncia a la Democracia Cristiana.

“Hoy la DC es un partido que está cogobernando, es un partido más de derecha que solo busca administrar el status quo y perfilarse comunicacionalmente” sostuvo el diputado, ahora ex DC, quien venía hace tiempo votando en la dirección contraria de muchos de sus correligionarios.

Soto se desmarcó del “supuesto acuerdo” de su bancada para aprobar la iniciativa, por considerar que su apoyo al proyecto y particularmente al “corazón de la reforma” presente en el punto de la reintegración, significa “arrodillarse frente a los más poderosos del país, a los más ricos y entregarles en bandeja de plata un perdonazo tributario por más de 800 millones de dólares anuales”.

En la misma línea, aseguró que la reintegración “profundiza la desigualdad” y eso va en contra de “lo que establecen las bases y los principios partidarios fijados en el congreso ideológico del año 2007, que expresa claramente que lo que hay que hacer es cambiar el sistema tributario, para tener mayores impuestos progresivos, es decir, que los más ricos, paguen proporcionalmente más y contribuyan más al fisco para que esos dineros puedan ser distribuidos a través de distintos programas sociales”.

El diputado, hizo un llamado a los senadores DC y a toda la oposición a la unidad, para que “logren revertir esta situación y que la integración no termine siendo parte de esta nueva ley tributaria en el país”.

Pese a valorar, la postura de algunos diputados que votaron en contra la reintegración, Soto concluyó que la aprobación de la reforma “ha superado un límite que no era éticamente, ni políticamente aceptable”

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