El oscuro negocio del alumbrado público de Santiago

Las barreras de entrada a la libre competencia.

El Estado gasta miles de millones de dólares cada año en compras de productos y servicios, en general a medianas y grandes empresas, las que deben participar en licitaciones que, muchas veces, ya tienen nombre y apellido. Este reportaje muestra las barreras de entrada a la libre competencia.

Cada vez hay más transparencia, de ello no cabe duda porque todo el movimiento de un negocio fiscal deja rastro y es público, pudiendo ser escrutado por cualquier ciudadano que quiera revisar los papeles que se suben a los portales de transparencia. Y, si alguno no está, puede solicitarlo y al cabo de un mínimo de 20 días hábiles lo recibirá vía email. Así, pareciera, resulta difícil de creer que alguien pueda hacer un negocio a espaldas del sistema. Sin embargo, los hay… y muchos.

Tal como dijera en 2018 al diario Pulso Jeannette von Wolfersdorff, directora de la Bolsa de Comercio de Santiago y del Observatorio del Gasto Fiscal de Chile, “los escándalos de corrupción en Carabineros y Fuerzas Armadas son evidencia de que el gasto público está lleno de ‘cajas negras’ e ineficiencias, principalmente, porque durante años, la preocupación no ha estado puesta en la efectividad y eficiencia del gasto”.

Ese es un tema, poco registro existe (o casi nada dirán algunos) de si lo que se gastó fue bien utilizado y obtuvo los resultados esperados. Pero hay otros negocios que sí se evalúan y existe claridad respecto a que se desarrollan correctamente, sin embargo la trampa está en su origen. ¡Son las barreras de entradas! Bases técnicas mañosamente preparadas para favorecer a uno de los oferentes, el que sabiendo que cuenta con ese hándicap pide incluso un precio más alto y termina adjudicándose la obra, el servicio o lo que el ente fiscal requería.

Difícil es saber cómo se gestó la barrera, quién o quiénes fueron los favorecidos y de qué manera recibió su beneficio. Opera, en todo el proceso, una verdadera omertá, donde nadie se atreve a denunciar porque, además, si lo hace otro oferente se arriesga a quedar siempre fuera del negocio. Y nadie quiere eso.

Existen, eso sí, algunos que se han atrevido a llegar hasta tribunales, reclamando contra algún ente estatal que no hizo bien las cosas, pero son los menos. De hecho, no existe jurisprudencia de fallos judiciales que hayan revertido alguno de estos procesos, aunque según abogado de la plaza muchas veces le ha tocado escuchar en el estrado que tal o cual licitación “estaba amarrada”.

La mayoría, desgraciadamente, entiende que es parte de un sistema, nada de correcto, pero que permite seguir en el juego. Y, por eso, habla, pero en voz baja y solo con gente de su extrema confianza.

LUZ AL NEGOCIO DE LA LUZ

Así como la basura, el negocio de la luz o alumbrado público mueve millones, máxime cuando el país se enfrascó en cambiar a LED todas las luminarias del territorio, red que hoy necesita 2,5 millones de focos, de los cuales -hasta ahora- solo se ha cambiado un cuarto.

Para financiar este gasto se recurrió al Fondo Nacional de Desarrollo Regional, a la SUBDERE, el Ministerio del Interior (prevención del delito) o bien a dineros Municipales, como es el caso de Las Condes que usó su dinero para renovar las 42 mil luminarias que tenía la comuna. El resto, sin embargo, optó por el llamado modelo seudo ESCO, comprometiéndose a pagar una suma mensual y fija, durante 10, 12 o 15 años, la que saldría del ahorro en energía que generarían las nuevas luminarias.
De pronto, Mercado Público, portal donde el Estado hace sus negocios, comenzó a llenarse de licitaciones, en diversas ciudades, para convocar a las empresas que podían realizar el recambio a LED.

Y sus bases, por diversas razones, fueron distintas.

Desde el 2015 en adelante, comenzó la migración y hoy son más de 600 mil las luminarias LED. Entre ese año y el 2019 se han realizado 222 llamados a licitación, de ellos 26 han provenidos de las mismas municipalidades, logrando reunir a 26 empresas de todos los tamaños, considerando productos de casi una cincuentena de proveedores de luminarias de policarbonato o vidrio templado.

Entre 2016 y 2018, entonces, el fisco adjudicó cerca de 600 millones de dólares entre ambos modelos de luminarias. Y le quedan por gastar otros casi dos mil millones de dólares. Y todo ello, como lo exigen los tiempos, por modernizar el alumbrado público, que funcionaba (y todavía lo hace) con tecnología antigua (Sodio, Sodio de Ata Presión, Haluro metálico) y no LED.

Cabe destacar que solo un 20 por ciento del total nacional del alumbrado público es mantenido por los propios municipios y que las empresas distribuidoras (Enel por ejemplo) u otras como Citelum (Francesa) o CAM se han dedicado por décadas a prestar el servicio, contando con una gran experiencia en el modelo anterior. Pero, como señalan otros oferentes, “las labores de mantenimiento se ven fuertemente disminuidas y simplificadas en una red que opera con tecnología LED, lo que ha permitido el ingreso de nuevos actores al mercado, aumentando la competencia y empujando los precios a la baja”.

De ahí la importancia de que las bases técnicas de los procesos licitatorios, como lo decía el comienzo de la nota, permitan la libre competencia y no pongan barreras de entradas a decenas de empresas que cuentan con la competencia para operar la migración.

OSCURIDAD EN SANTIAGO

“Fiscalizaremos con mayor rigurosidad” fue la respuesta en twitter que dio el concejal PPD por Santiago, Alfredo Morgado, tras leer el artículo de nuestro portal El Periodista titulado “Concejales revisarán millonaria licitación de luminarias que hoy se la está adjudicando la más cara”.

En esa comuna, por primera vez, el Concejo municipal pidió analizar en comisión de trabajo las bases técnicas de una licitación que comprende el recambio de 25 mil 449 luminarias y un presupuesto total, a 15 años, de más de 46 mil millones de pesos.

Gracias a una “pequeña” barrera de entrada, en este caso el de la experiencia y que se premia con un 22 por ciento del puntaje en la licitación, Citelum se estaría quedando con el Servicio Integral de Alumbrado Público de la capital, pero cobrando nueve mil millones de pesos más que otros oferentes que también saben del tema, actualmente trabajan en comunas tan o más grande que la capital, pero que no cuentan con las décadas de trabajo de la francesa.

Citelum (empresa del Grupo francés EDF y cuyo CEO en Chile es Pau Obrador) solicitó la friolera de 46 mil 379 millones 792 mil 938 pesos, apenas 100 millones menos, del máximo permitido. Sus contrapartes, mientras tanto, para realizar el mismo trabajo en el plazo de 15 años, pidieron un 80 por ciento (Siemens e Itelecom) y 87 (Cam Chile). Es decir, de no mediar el alto requisito de la experiencia solicitada, el municipio pudo ahorrar casi un millón de dólares por año.

A algunos oferentes, incluso, les llamó la atención, al sacar sus cuentas, que Santiago haya puesto un máximo tan alto porque se puede hacer por menos y así lo demuestran las ofertas de Siemens e Itelecom de alrededor de 37 mil millones de pesos cada una.

Analistas del sector creen que Citelum pudo hacer esta oferta, al límite del presupuesto, debido a que se sentía seguro de ser adjudicado, luego de que Enel no se presentara cuando su presencia fue cuestionada por este medio ya que era una de las dos que cumplía con la experiencia solicitada. “Por imagen reputacional”, dicen, la distribuidora prefirió quedarse fuera del negocio.

Ya en mayo se había denunciado que la licitación de Santiago podía estar “abrochada” por las ventajas que recibían ciertas empresas en las bases. Consultados entonces algunos oferentes, todos coincidieron en que se podía calificar el proceso como “no completamente competitivo”. Las versiones, además, daban cuenta de que la “orientación” en el tipo de protector de las luminarias con vidrio y no Policarbonato (siendo este último representativo de más del 80% de los ofertas locales)- y la experiencia solicitada ponían una barrera de entrada imposible de superar, afectando la competencia.

La experiencia solicitada en Santiago, según los técnicos, no se explicaba porque “solo contabiliza la mantención de proyectos mayores a 10 mil puntos, incluyendo tecnologías obsoletas, lo que se plantea como un punto contradictorio y discriminador para que las empresas distribuidoras de energía eléctrica obtengan ventajas en la tabla de evaluación”.

“Los procesos masivos de recambio con mantención no han sido desarrollados por la mayoría de los municipios, lo que significa evaluar empresas con experiencia en productos obsoletos como el sodio y haluro. Es de suma importancia saber que la mayoría de las licitaciones de recambio con mantención o solamente mantención de luminarias, es bajo las 10 mil unidades. Debería aceptarse cualquier punto recambiado a tecnología LED. Adicionalmente, en la respuesta a la pregunta #234 (de la licitación), se declara que la experiencia por mantenimiento será ponderada por los meses en ejecución. De esta manera los oferentes que han recambiado a LED y realizan el mantenimiento, solo contabilizarán pocos meses de experiencia ejecutada en mantenimiento, dado que los recambios se han efectuado desde hace tres a cinco años”, señala un informe reservado al que tuvo acceso El Periodista.

Citelum, una vez que se retiró Enel, quedó como la única empresa que cumplía con lo solicitado por la municipalidad (experiencia y vidrio), restringiendo el acceso de competidores a la comuna y encareciendo los costos para los santiaguinos. Máxime cuando fue el propio municipio el que a través de la Dirección de Obras entregó el certificado que garantizaba la experiencia de la empresa francesa por los trabajos realizados entre 2011 y 2019. También la avalaron Rancagua y Puente Alto.

Las otras empresas, todas con ofertas más económicas, hoy gestionan el alumbrado público en diversas comunas del país, con capacidad técnica y experiencia suficiente para hacerlo en Santiago, como es el caso de Itelecom y Cam Chile Spa. La primera, por ejemplo, trabaja en Melipilla, Cartagena, San Joaquin, Recoleta y lo hará en Puente Alto. La, segunda, que ofertó como CAM Chile SpA, posee experiencia directa en La Pintana. También es subcontratista de Enel, en La Cisterna, La Florida y Padre Hurtado.

El tema es que por una barrera de entrada, algo así como una experiencia que en esta oportunidad no se requiere, ¿están dispuestos los concejales de Santiago a otorgar el servicio integral de alumbrado público a una empresa que cobra nueve mil millones de pesos más?

El Periodista intentó conversar con el alcalde Felipe Alessandri, pero desde Comunicaciones de la Municipalidad nos dijeron que no podía hablar de una licitación en curso.

OSCURIDAD EN REGIONES

Situaciones similares se vivieron en otros puntos del país en este millonario negocio de las luminarias. Algunos fueron subsanados en el camino, como en Concepción o Recoleta, cuando los ediles y sus concejos municipales se percataron que las bases impedían la libre competencia y ponían barreras de entradas infranqueables para la mayoría de los actores del sector. Otras, ni siquiera se lo cuestionaron. Fue el caso de Valdivia, donde al igual que en Santiago y Castro, el proceso de licitación solicitó requisitos que daban exclusividad.

Bajo el ID 2282-65-LR19, la municipalidad sureña anunció el proceso, el que debe realizarse en 10 años y que contempla el recambio de 15 mil 975 luminarias viales y peatonales. El costo involucrado, a pagar en 120 meses, es de 15 mil millones de pesos.

La licitación solicitó una ISO, la denominada 50001, que no tienen ni CGE, SAESA ni otros 4 proveedores. Solo Enel y Clever cuentan con ella. El proceso, además, favorecería a algunos proveedores del mercado, respecto a los materiales para proteger las ópticas, ya que el municipio solicita vidrio protector o vidrio templado, dejando fuera a la mayoría de los oferentes del mercado (80%) minimizando la competencia y encareciendo el costo de la solución como consecuencia de la NO competencia y de los precios más baratos de los productos con policarbonato, estándar de facto en el mercado mundial para este tipo de soluciones.

Cada una de las tecnologías, según los expertos, cumplen con el nivel más alto de la norma existente (IK10) y resistencia a la radiación UV y las bases de Valdivia no especifican por qué se optó por excluir un producto.

En los últimos 3 años, en todos los procesos licitatorios, se incluyeron ambos materiales, consiguiendo el 44 por ciento del mercado el policarbonato y el restante (56%) el vidrio (templado, plano, de alta transparencia o cristalino).

Ese mismo 44 por ciento de los oferentes, los que ayudan a la competencia, quedan fuera de la licitación porque también se solicita “Bloque Óptico formado solo por un módulo LED”, característica técnica que no tienen las luminarias de policarbonato, ya que están compuestas por módulos independientes y, según los técnicos, “no existen precedentes que indiquen que las luminarias permitan mayor entrada de polvo o agua, incluso cuentan con las mismas certificaciones de IP (Entrada de Polvo y Agua) e IK (Resistencia a los Impactos).

Otro criterio técnico de la licitación, compartido por la mayoría de los oferentes, es que se solicitaron rangos de potencias que perjudican directamente a empresas que tienen luminarias eficientes en el mercado y también al municipio, ya que, podría generar mayores ahorros en el futuro. La licitación inhibe ofertar productos que iluminen lo correspondiente al Reglamento de Alumbrado Público, pero que generen mayores ahorros.

Actualmente se encuentran publicadas y en etapa de evaluación, además de Santiago y Valdivia, otros 3 procesos donde aparecen barreras para que no todos puedan participar.

En Puerto Varas, por ejemplo, para el recambio de 4 mil 160 luminarias se está pidiendo vidrio y varias características técnicas muy específicas para quedarse con el negocio de 2 mil 414 millones de pesos y que se financiará con plata del Fondo Nacional de Desarrollo Nacional. Igual material exclusivo piden en Pirque y Chanco.

El vidrio, este año, fue también la barrera de entrada en las licitaciones ya adjudicadas en La Granja, Los Andes (I y II) y Pudahuel, donde la comuna que dirige Johny Carrasco decidió pagarle más de 11 mil millones de pesos a Enel (en 120 meses) para el recambio de 16 mil 132 luminarias.

3 Comentarios
  1. Anónimo dice

    Lamentablente lo que ustedes publican es un secreto a voces. Pero los dueños del negocio son muy poderosos. todos saben quienes son los corruptores y los corruptos. pero es peligroso hablar

    1. EPOL dice

      Si tiene información, puede enviar los datos a editor@elperiodista.cl, bajo estricta confidencialidad. Creemos que, aunque sabido, hay que seguir publicando hasta que haya transparencia en estos temas. Gracias!

  2. Anónimo dice

    LA VERDAD ME PARECE IMPRESIONANTE QUE ALESSANDRI ESTÉ METIDO ES ESTE TEMA YA QUE VIVE QUEJÁNDOSE QUE LA MUNICIPALIDAD “no tiene plata para nada relacionado con la educación” SIN EMBARGO ESTO DEMUESTRA QUE NO ES ASÍ.. PORQUE EL CONSEJO MUNICIPAL ACEPTA MAÑOSAMENTE QUE SE PAGUEN 9.000 MILLONES MÁS QUE LAS OFERTAS DE OTRAS EMPRESAS??? SEGÚN ENTIENDO SU APORTE AL INSTITUTO NACIONAL HA SIDO EN TRES AÑOS EL EQUIVALENTE AL PRECIO DE UN KILO DE PAN POR ALUMNO.. LA DUDA ES CUÁNTOS DE ESOS MILES DE MILLONES DE PESOS PAGADOS POR TODOS LOS CHILENOS SON DE LAS SUBVENCIONES DE LOS COLEGIOS… O ESO NO SE PUEDE HACER Y ESTOY DICIENDO UNA TONTERA NADA MÁS???…

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