Grecia imputará a seis migrantes por incendio de gran campamento de refugiados

Seis jóvenes afganos, entre ellos dos menores, sospechosos de estar relacionados con el incendio que devastó el campamento de refugiados más grande de Grecia y Europa, comparecerán hoy ante un fiscal para ser inculpados, informaron medios estatales. (Télam)

Ninguno de los seis sospechosos del incendio del campamento de Moria, en la isla griega de Lesbos, tiene más de 20 años, según estas fuentes.

Cuatro de ellos fueron detenidos por la policía hace dos días en una ruta de de Lesbos, donde la semana pasada el fuego redujo a cenizas el campo de Moria, el mayor de Europa, donde vivían unos 12.000 migrantes, hacinados y en condiciones insalubres.

Los otros dos, de 17 años, fueron trasladados a Grecia continental en una operación de evacuación de 400 menores no acompañados, según informó la agencia de noticias estatal ANA, pero fueron posteriormente detenidos.

Los responsables griegos afirmaron desde un principio que el incendio en Moria fue provocado por los mismos solicitantes de asilo, que veían en ello una oportunidad de salir de una isla en la que no quieren estar y ser llevados a Grecia continental.

Una semana después del drama, miles de personas siguen durmiendo a la intemperie y penan para encontrar víveres y agua.

“¡Estamos en el siglo XXI! Los supermercados está cerrados, no hay baños… No somos animales. ¿Cómo vamos a vivir aquí?”, dijo hoy Ange, un ingeniero mecánico de 23 años oriundo de la República Democrática del Congo, a la agencia de noticias AFP.

El joven es uno de los tantos migrantes que sobreviven al costado de una ruta de Lesbos, sin baños ni agua y apenas con algunas distribuciones de comida y una clínica provisional instalada por la ONG Médicos Sin Fronteras.

Las autoridades griegas habilitaron otro campo provisional, que tendrá capacidad para 9.000 personas pero en él solo hay por ahora 1.200 y ya se registraron 35 casos de coronavirus entre ellos.

Los migrantes muestran una gran reticencia a entrar en este nuevo campo porque creen que su traslado a corto plazo a Europa continental será imposible.

También hoy, 13 migrantes fueron detenidos en Samos, otra isla griega, sospechosos de haber provocado un fuego que podría haberse extendido hacia otro campo de refugiados que da cobijo a 4.700 personas.

Solo tres de ellos siguen detenidos y están siendo interrogados, según la policía.

Además de Moria, en las islas griegas hay otros cuatro campos de refugiados, en Chios, Kos, Samos y Leros.

En todos ellos, al igual que lo que pasaba en Moria, albergan a migrantes de África, Medio Oriente y Asia que llegaron a la isla en los últimos años desde la cercana Turquía huyendo de guerras o de la pobreza.

Por lo general, los migrantes no quieren quedarse en Grecia, sino que prefieren ir a otros países más prósperos de la Unión Europea (UE), sobre todo Alemania, que ayer anunció que recibirá a unos 1.500 migrantes que estaba en islas griegas.

En virtud de un acuerdo de 2016 entre Bruselas y Ankara, los que llegan a las islas griegas se quedan allí esperando que se acepte su pedido de asilo o que, caso contrario, sean deportados a Turquía.

Organizaciones humanitarias llevaban años advirtiendo sobre las pésimas condiciones del campamento, que tenía capacidad para 2.750 personas pero albergaba a más de 12.500.

Hoy, el representante en Grecia del organismo de refugiados de la ONU (Acnur) reiteró que los migrantes no deben quedarse en Lesbos “para siempre” y hay que o acelerar sus trámites de asilo o dejarlos ir a Atenas.

“La idea no es que estas personas se queden para siempre en la isla de Lesbos”, dijo a periodistas Philippe Leclerc.

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