Océanos libres de plástico: una utópica meta que debemos lograr

El uso indiscriminado de plástico se presenta como un problema actual que debemos saber resolver. Para eso es necesario informarnos y hacernos conscientes de sus repercusiones en nuestra vida cotidiana y sobre todo en las especies que comienzan a desaparecer más rápido de lo normal, ya que se produce la pérdida de la biodiversidad que acoge a estos seres vivos.

Gustavo Soto Bringas, Rector Universidad Arturo Prat.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), informó que el plástico constituye el 90% de la basura que habita en los océanos; así mismo, conocemos que existen islas de plástico en el mar, acumuladas en 5 puntos y que llegan a pesar más de 215 mil toneladas.

Sin duda es preocupante el impacto que tienen los plásticos, no solo en nuestros océanos o ríos, sino también la vida marina, pero al ser humano no nos deja exentos de su consumo.

En junio de 2019 la Universidad de Newcastle, Australia, realizó un análisis llamado “Naturaleza sin plástico: evaluación de la ingestión humana de plásticos presentes en la naturaleza”. En el documento se evidenció que “en promedio una persona podría ingerir aproximadamente 5 gramos de plástico cada semana”, lo que equivale al peso de una tarjeta de crédito.

Es evidente que urgen políticas públicas para evitar que sigan creciendo las cifras sobre la contaminación en nuestros océanos. Así por ejemplo, el 3 de febrero de 2019 Chile se convirtió en el primer país de Latinoamérica en eliminar las bolsas plásticas en el gran comercio. La iniciativa fue promovida por todos los sectores políticos y pretende combatir el uso de esta materia, que hoy nos daña de manera irreversible.

Debemos ser majaderos en insistir en la necesidad de legislar a favor del medio ambiente y continuar impulsando actividades que concienticen a la ciudadanía sobre la importancia de realizar acciones como reciclar, reutilizar y reducir el consumo de plástico, pues la responsabilidad para intentar revertir esta situación está en nosotros, el Gobierno, las empresas y la educación ambiental.

Aquí es donde las universidades, en especial las que tenemos un rol público y regional, debemos generar acciones desde la investigación hasta la educación. En este sentido, en la Universidad Arturo Prat hemos impulsado diversos proyectos en esa línea de la mano de nuestra comunidad académica, como el que realizó un equipo interdisciplinario de profesionales y estudiantes, quienes durante dos años de investigación descubrieron la existencia de bacterias y hongos asilados del desierto de la Región de Tarapacá, capaces de degradar en condiciones de laboratorio hasta el 35% de una bolsa plástica (polietileno) en un mes.

Los resultados de dicha investigación fueron dados a conocer en el “Centro piloto de biodegradación experimental de bolsas plásticas” financiado por el Fondo de Innovación a la Competitividad (FIC) de la Región de Tarapacá.  Siguiendo ese mismo trabajo de concientización, en julio de este año recibimos la donación de una ballena tamaño real confeccionada con botellas plásticas. La iniciativa comenzó con una campaña denominada “Océanos sin plásticos” y hoy se encuentra en el Museo del Mar, ubicado en el campus Huayquique de la Universidad Arturo Prat de Iquique con el claro propósito de educar y generar conciencia de esta  problemática.

Ballena tamaño real confeccionada con botellas plásticas, y que hoy se encuentra en el Museo del Mar ubicado en Iquique.

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