Por una foto

Francisco Martorell

Director Revista El Periodista

Pareciera ser que la peor imagen que puede proyectar un candidato es aquella en la que, cuando está en pantalla, aparece flanqueado por el rostro de experimentados políticos. No le pasa mucho a Enríquez-Ominami, sí a Piñera y en demasía a Eduardo Frei, el abanderado de la Concertación.

A este último, es común verlo hacer sus declaraciones, rodeado de Juan Carlos Latorre o Camilo Escalona.

Para su director de Comunicaciones, Pablo Halpern, esta situación es incómoda. Siente que su producto se desvaloriza e, incluso, da “tres pasos para atrás”, como lo aseguró hace algunos días luego que Frei apareciera con los 4 presidentes de los partidos oficialistas en una fotografía.

Piñera, por su parte, monta un set y detrás de él, avalando sus dichos, están ciudadanos comunes y corrientes pero que no son creíbles, con sus carteles en mano, porque se nota la producción del empresario controlador de LAN.

Enríquez-Ominami, por su parte, juega a la espontaneidad y, en general le resulta, pero muchos sindican que cierta orfandad que lo cubre puede perjudicarlo con el correr de los meses cuando la gente se siga preguntando quiénes conformarán su equipo de gobierno en el caso que pase a una segunda vuelta electoral y luego obtenga la mayoría necesaria para administrar el país por los próximo cuatro años.

De Arrate, Navarro, Zaldívar y Jiles, más allá de que ellos reclamen por la escasa presencia que tienen en los medios y digan que esta discriminación es la que los tiene por debajo del uno por ciento -a los que marcan- es poco lo que se puede decir. No tienen un buen despliegue territorial, sus mensajes son largos y tediosos y pareciera que están a contramano del debate, sin influir en el mismo.

Hasta ahora han sido incapaces de generar un clima de opinión, meter temas de campaña o hacer agenda. Ellos sabían las reglas que han regido las últimas elecciones y, por ende, debían haberse preparado para este empedrado adverso. Echarle la culpa ahora es una justificación inaceptable para políticos avezados.

Entrando a la recta final de la campaña, que ya está desatada y es millonaria en algunas zonas del país, debieran preocuparnos algunas cosas que han surgido y que son señales que no vamos por un buen camino. La intolerancia por un lado, de aquellos que contramanifiestan a Piñera donde quiera que él vaya, muchas veces negándole su derecho a expresarse.

Otro tema es cómo se ha burlado la ley electoral, haciéndole caso a la letra pero no al espíritu, demostrando con esto la necesidad de un cambio estudiado y profundo a la normativa vigente.

Preocupante también es que, una vez más, los partidos y los políticos, han comenzado a ser escondidos por los asesores, mostrando con ello la descomposición y descrédito de una profesión que, además de ser necesaria, resulta fundamental para el libre juego de las ideas y el fortalecimiento de la democracia.

Si Frei o su asesor de comunicaciones creen que pierden al aparecer rodeado de los cuatro presidentes de los partidos de la Concertación, debieran entonces alentar un debate serio y profundo sobre por qué ello es así, que rol están jugando esos dirigentes y si deben continuar a cargo de sus tiendas tras las elecciones, sea cual fuere el resultado de diciembre próximo.

Lo que viene, junto con ser lo más sabroso desde el punto de vista periodístico, nos obliga también a no caer en situaciones como la ocurrida en la interpelación al ministro Edmundo Pérez Yoma, donde las 14 preguntas que hizo Cristián Mönckeberg al jefe de Gabinete de Bachelet pasaron absolutamente desapercibidas por el intercambio de papeles entre el secretario de Estado y el diputado UDI Gonzalo Arenas.

La prensa, cuando los políticos no son capaces de darle vuelo a su actividad, tiene la obligación de cubrir estas situaciones con responsabilidad y no caer en la frivolidad que, en un principio, contenta a todos y luego, con el correr de los años, nos golpea sin que podamos reaccionar.

Comentarios (1)
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  • Lima

    Eso es lo que hizo FREI en T.0. Explicó y re explicó a los panelistas, que más parecían personeros del comando de Piñera, porqué era necesario cambiar la constitución, ya que el binominal estaba destruyendo los partidos políticos, y obligando a repetir las mismas caras y personajes, que una vez inscrita la plantilla en el Servel, todos sabían quienes serían electos. Por eso voto FREI. Porque no anda con frases para el bronce, y porque sabe que aunque en la foto salga mejor sólo, no se reniega de la familia, aunque ella a veces sea un cacho. Pero así es la familia, y al final es la única red de apoyo que tenemos.