¿Conjunto armónico?

hermanEscribe Patricio Herman

Presidente Agrupación Defendamos la Ciudad

Gracias a una carta en El Mercurio, la opinión pública ha tomado conocimiento de la inconsulta decisión adoptada por los dueños de la Universidad San Sebastián (USS), de construir una estatua monumental de 13 metros de altura, considerando su plataforma, en el espacio público área verde que enfrenta la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. Los únicos que sabían de esta intervención urbana eran los funcionarios de la Municipalidad de Recoleta, cuyos concejales ya la habían “autorizado”, a pesar de que el Consejo de Monumentos Nacionales desconocía el proyecto.

Esta efigie pretenden levantarla en honor del recordado Papa Juan Pablo II y el costo de la obra llega a los 400 millones de pesos, solventados exclusivamente por los píos accionistas de la sociedad “Desarrollo Inmobiliario Bellavista S.A.”, empresa comercial que en la manzana en donde estaba el hoy demolido Liceo Alemán, calles Pío Nono, Dardignac, Ernesto Pinto Lagarrigue y Bellavista, obtuvo permisos de edificación para construir un denominado Conjunto Armónico consistente en 3 torres habitacionales de 19 pisos c/u, con más de mil departamentos, el edificio sede para la propia universidad San Sebastián con capacidad para 3 mil 900 alumnos, un centro de extensión y un cine, con un total de mil 100 estacionamientos bajo nivel.

A pesar de lo grandioso e impactante del proyecto educativo, aprovechándose de las facilidades que otorga la institucionalidad ambiental, éste no se evaluó como “Estudio”, sino como una simple “Declaración”, la que -como todos sabemos- no evalúa nada, sino que es un mero trámite burocrático. El 5 de junio de 2008 la obediente Corema calificó favorablemente este mega proyecto inmobiliario.

Las obras del Conjunto Armónico que consultan una inversión de 57 millones de dólares se iniciaron con una serie de irregularidades denunciadas oportunamente por la agrupación “Ciudad Viva” en la Contraloría y en el Ministerio de Vivienda y Urbanismo por problemas administrativos y por ocupaciones indebidas de una rampa de acceso vehicular en un bien nacional de uso público y en el Consejo de Monumentos Nacionales, porque las obras afectaban una pequeña parroquia localizada en el referido perímetro de 15 mil 333 m2 de superficie.

La polémica por la desmesurada estatua se inició gracias a la carta enviada a ese diario por un arquitecto especialista en cuestiones patrimoniales y nosotros sostenemos que estamos ante un vulgar capricho privado que desea hacer primar su voluntad en el espacio que nos pertenece a todos. Los inversionistas de esa universidad deben sustentar la teoría de que, como ellos asumen el costo de la obra, nadie los debiera criticar. Pero se equivocaron porque han saltado a la palestra diversos urbanistas, escultores y en general gente de la cultura, oponiéndose con variados argumentos a esa aspiración particular que pretende tener un nuevo récord Guiness para Chile: se considera que la estatua en conmemoración de este Papa sería la más grande del mundo.

Los promotores de la escultura, para validarlo ante la ciudadanía, han dicho que la monumental representación hermoseará el acceso sur de Recoleta, ante lo cual respondemos que ello no será así y los instamos a que la emplacen en su propio y amplio terreno de 1,5 has. Sería burlesco que en Chile se inicie la moda que permita a los personajes con buenas billeteras utilizar los espacios públicos para levantar monolitos o cualquier tipo de monumentos, de distintos materiales, para realzar la memoria de sus seres queridos o de sus mentores. No quisiéramos creer que podría prosperar esta novedosa práctica en nuestro moderno país.

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