Así enfrenté la pandemia… y salí adelante: Marta Cartas

“Me convertí en la cartera de los cantos, cuentos y juegos haciendo cápsulas educativas por Instagram, luego surgió el canal de YouTube y el Facebook, donde rápidamente me empezaron a seguir y a agradecer los aportes para la infancia” relata hoy con entusiasmo.

“Soy actriz, pedagoga teatral, escritora, narradora oral, periodista y magister en educación, dedicada a investigar sobre la contribución de las artes y el juego a la educación”, así se presenta Marta Latorre, hoy Marta Carta, quien antes de la pandemia hacía clases de artes integradas en un jardín infantil y dos asignaturas para estudiantes de pedagogía en educación parvularia, artes integradas y expresión corporal, como docente universitaria.

“Justo antes de empezar la pandemia iba a comenzar a coordinar un proyecto de artes, desde una institución privada, con jardines infantiles de JUNJI y estaba empezando a nacer Marta Cartas, un personaje que llevaría cartas cuentos de colegios a jardines infantiles, para generar redes de afecto entre niñas y niños. Todo esto quedó en pausa, solo seguí con las clases de la universidad en modalidad a distancia” señala hoy.

Pero, cuando el SARS COV II llegó a Chile, se dio cuenta de inmediato que “no iba a ser corto” y se le ocurrió, como ella dice, “darle vida a Marta Cartas, pero de manera virtual”.

“Me convertí en la cartera de los cantos, cuentos y juegos haciendo cápsulas educativas por Instagram, luego surgió el canal de YouTube y el Facebook, donde rápidamente me empezaron a seguir y a agradecer los aportes para la infancia” relata hoy con entusiasmo.

En paralelo, una amiga le pidió que le contara cuentos a su hija y a un grupo de compañeros del colegio, por Zoom, comenzando así los cuento talleres, realizando “cada semana una nueva creación donde iba conectando con las necesidades de los niños, entonces, tomaba uno de los temas que a ellos les estaba afectando, creaba el cuento y hacíamos un taller donde integrábamos los contenidos, así se fue armando una tribu de contención, alegría y amistad, ellos me contaban sus cosas, sus historias, sus miedos. Se fueron armando diferentes grupos, llegué a tener más de 50 participantes”.

Marta cuenta que después, por las necesidades de madres y padres, nació el Club de Lectura, donde creó el Pueblo de las Palabras y el último encuentro fue presencial en un parque. “Fue maravilloso”, rememora hoy.

Y agrega: “Así seguí en el verano con el Club de Teatro, luego vino el Club Explorador y por último el Club Histórico Teatral, que terminó la semana pasada. Todos estos clubes han sido realizados a distancia, con niñas y niños de diferentes regiones, lo que nos ha permitido valorar la diversidad. Ahora estoy realizando el Club de las Letras en un colegio, para ayudar a niñas y niños a aprender de manera significativa la lectoescritura y me pidieron ahí mismo, que le entregue herramientas creativas y lúdicas a las educadoras, lo que estoy realizando de manera presencial”.
Consultada quién la ayudó en esta etapa, Marta señala de inmediato a la amiga que la impulsó para que tuviera el primer grupo, porque ella, demás, “fue difundiendo y haciendo que llegaran más niñas y niños, después otras madres y padres me empezaron a seguir y a correr la voz”.

“En las redes, me siguen muchos educadores y otros narradores orales, me empezaron a invitar a conversatorios y a actividades para que compartiera sobre las artes y el juego en el aprendizaje, que son los temas que he ido desarrollando por años y que incluso, he plasmado en dos libros que he publicado. También he estado dictando cursos para desarrollar habilidades lúdicas y creativas en educadores, se han inscrito personas de diferentes países, que principalmente me siguen en las redes”, agrega.

Hoy, cuando bajan las restricciones por el COVID y más del 90 por ciento de la población objetiva tiene completo su esquema de vacunación contra la enfermedad, Marta espera combinar la presencialidad con lo virtual.

“Creo que Marta Cartas es una síntesis de todas mis pasiones, sigo impulsando proyectos desde ahí porque siento que todo fluye, me llegan las ideas solas, me fascina crear, amo estar con las niñas y niños, aunque sea de manera virtual, sin embargo, ya he podido hacer cuenta cuentos y talleres presenciales y ha sido maravilloso. Además, tener esta experiencia me ayuda a hacer las clases que realizo en la universidad, ya que puedo transmitir a los estudiantes de pedagogía, los contenidos desde la práctica, hablo desde la vivencia y no desde la teoría. En este camino se abrió otra puerta, empecé a hacer clases de educación socioemocional a estudiantes de pedagogía en educación básica y se ha desplegado una posibilidad para ir humanizando la educación, haciéndonos cargo de la crisis que se viene arrastrando hace tanto tiempo”, explica.

Su consejo, a más de un año de su reconversión, es que hay que “conectar con el propósito de cada uno, más allá de la crisis”. Y agrega: “muchas veces andamos perdidos, haciendo cosas que sabemos que no van por donde realmente podemos aportar al mundo. Me parece que hay que conectar con la vocación y confiar, ponerle fe al proceso, abrir el futuro con la certeza de que si hacemos lo que más nos gusta y estamos ayudando a otros, todo se va a dar. Además, es importante la generación de redes, salir del yo al nosotros, solos no podemos, debe ser con otros. Siempre he estado construyendo redes, muchas de trabajo voluntario, pero son la comunidad, los que ayudan cuando uno está en crisis y lo mismo hace uno cuando en la tribu alguien está pasando por un mal momento”.

Marta es una de las casi 2 millones de personas que contrajo el COVID, pero suave, señala, quizá porque tiene “muy buena salud” y hace lo que le gusta dice: “Me cuido, me alimento bien, me muevo en bicicleta, hago Chikung y estoy conectada con mis comunidades, con la gente. Solo sentí dolor de cuerpo y tuve que estar en cama para concentrar la energía en recuperarme”.

Para esta nueva etapa, Marta Cartas está llena de proyectos e ideas. “Estoy impulsando un Plan de Fomento Lector donde realizo tres clubes, el de cuentos para los más pequeños, el de las letras para los que están empezando a leer y el de lectura para los que ya leen, se puede ver más detalle en mi web (https://martacartas.cl/)”.

Dice, además, que le encantaría desarrollarlos con más permanencia en alguna biblioteca o centro de recursos para el aprendizaje, donde se pueda hacer un proceso con las niñas y niños para que valoren la lectoescritura desde la memoria del corazón. “Y por supuesto, quiero seguir en la formación de futuros educadores, creo que hay mucho por hacer para que logremos una educación humana, donde se aprenda pensando, sintiendo y haciendo y cada persona pueda conectar con su vocación”, finaliza.

 

Este reportaje, que integra una serie de entrevistas que El Periodista publicará durante octubre, cuenta con el apoyo del Fondo de Medios de Comunicación Social 2021 del Gobierno Regional Metropolitano de Santiago y el Ministerio Secretaría General de Gobierno.

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