Polarización política y social está afectando a la salud mental de la gente

"Necesitamos apostar por la moderación en el ámbito público" dice la sicóloga española, Patricia Fernández.

Con motivo de la celebración del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra este lunes, la psicóloga clínica Patricia Fernández, del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, ha advertido de que la «polarización política y social actual» está siendo perjudicial para la salud mental, al no aportar «ni tranquilidad ni serenidad» a la población.

«Creo que la salud mental también se traduce en prevención y en una sociedad bien articulada, con unas redes y lazos afectivos sanos entre las personas, por lo que es necesario que se disminuya la polarización política y social», ha precisado la experta.

«Necesitamos apostar por la moderación en el ámbito público. Eso da tranquilidad y sensación de serenidad», ha añadido. Tal y como ha explicado, estos son factores que se denominan «determinantes de salud», que también influyen en la preocupación de la vida de las personas y que pueden repercutir en el futuro desarrollo de enfermedad mental.

Al hilo, la psicóloga ha recordado la importancia de la prevención en este ámbito. «Creo que una sociedad bien articulada podría ser una variable protección, igual que hay que aumentar el número de profesionales dedicados a la salud mental, también hay que trabajar en los determinantes sociales de salud», señala.

Para ello, a su juicio, es necesario «trabajar en una sociedad donde se promueva fortalecer aspectos comunitarios, donde se trabajen problemas sociales relacionados con la salud mental, como por ejemplo la soledad, el acceso a una vivienda digna, a un trabajo estable y duradero, y en los vínculos de amigos y lazos sanos entre las personas».

Por otro lado, la prevención también pasa por intervenciones en los espacios de trabajo para disminuir el estrés. «En el ámbito laboral se necesitan muchos más programas de sensibilización, así como cambios en las culturas corporativas de muchas empresas para poder disminuir el estrés de sus empleados y poder favorecer que una persona con un problema de salud mental tenga una adaptación normalizada a su centro de trabajo», ha reclamado.

CONSECUENCIAS DE LA PANDEMIA

Por otro lado, la psicóloga ha recordado la «explosión» de problemas relacionados con la salud mental a raíz de la pandemia, que ha funcionado como un «estresor» mantenido en el tiempo, provocando, concretamente, un aumento de los trastornos de ansiedad y depresión, sobre todo en la población infantojuvenil.

Además de niños y adolescentes, según ha explicado, esto se ha acrecentado en los pacientes con enfermedades crónicas, en el personal sanitario y en los mayores, por el fenómeno de la soledad no deseada.

Por otro lado, las personas ya diagnosticadas de una enfermedad mental grave han sido también personas sensibles en esta pandemia. Según ha aclarado Ángela Ibáñez, jefa del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Ramón y Cajal y una de las coordinadoras de las Jornadas, «no se ha visto incrementada la incidencia de estos trastornos, como la esquizofrenia, si bien se ha visto que sus consecuencias han empeorado a causa de la menor atención recibida durante la pandemia».

Para la psiquiatra, es «positivo» que tras la pandemia se hable más de salud mental. «Sin embargo, lo importante es que esto llegue a los pacientes. Los planes de salud mental se deben traducir en un aumento de recursos y de posibilidad de poder atender mejor», ha reclamado la doctora en declaraciones a Europa Press, para incidir en la importancia de la educación emocional «desde los colegios» para acabar con el estigma. (Europa Press)

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