
COANIQUEM revela que 1 de cada 5 niños con quemaduras requiere rehabilitación
La investigación también advierte que dos tercios de los menores que sufren este tipo de accidentes tienen menos de cinco años y que la mayoría de los casos ocurre en el hogar.
Un estudio realizado por la Corporación de Ayuda al Niño Quemado (COANIQUEM) y publicado en la revista científica internacional Burns reveló que uno de cada cinco niños que sufre quemaduras requiere posteriormente un proceso de rehabilitación por las secuelas que dejan estas lesiones.
La investigación analizó a 436 pacientes menores de 15 años que ingresaron a la institución durante 2011 y se convirtió en el primer estudio latinoamericano sobre rehabilitación de quemaduras pediátricas publicado en esa revista, considerada una de las más prestigiosas a nivel mundial en esta área.
Uno de los hallazgos más relevantes es que dos tercios de los niños que sufren quemaduras tienen menos de cinco años, lo que confirma que se trata de un problema que afecta principalmente a la primera infancia.
Según explicó María de los Ángeles Rojas, subdirectora de Gestión Médica de COANIQUEM, este tipo de estudios permite comprender mejor el fenómeno y orientar tanto la prevención como la planificación sanitaria.
“El poder evaluar, cuantificar y caracterizar qué es lo que está pasando con una población nos permite sacar conclusiones y determinar cómo vamos a tratar esto y cómo vamos a hacer seguimiento a estos niños, así como también planificar adecuadamente los recursos para realizar estas tareas”, señaló.
Accidentes ocurren principalmente en el hogar
El estudio también concluyó que la mayoría de los accidentes ocurre dentro del hogar y que cerca del 90% de las quemaduras se produce por contacto con líquidos u objetos calientes, como estufas.
Los resultados mostraron además que 91 de los 436 niños analizados necesitaron tratamiento de rehabilitación debido a secuelas cicatriciales.
Otro de los hallazgos relevantes es que la profundidad de la quemadura es el factor que más influye en la necesidad de rehabilitación, incluso más que la extensión de la lesión.
Esto implica que incluso quemaduras pequeñas, pero profundas —por ejemplo en las manos— pueden generar secuelas funcionales que requieren seguimiento médico durante varios años.
Desde COANIQUEM recalcaron que esta información es clave para fortalecer las estrategias de prevención y el acompañamiento a largo plazo de los niños afectados, además de orientar políticas públicas en materia de seguridad doméstica.
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