
Bruselas endurece acusación contra Meta por cobros a chatbots rivales en WhatsApp
La Comisión Europea advierte que la nueva tarifa impuesta a servicios de IA externos equivale a un bloqueo de acceso y podría vulnerar las normas de competencia.
La Comisión Europea intensificó su ofensiva contra Meta al ampliar los cargos en su investigación por prácticas anticompetitivas vinculadas a WhatsApp, tras concluir que el cobro de una tarifa a proveedores externos de inteligencia artificial mantiene, en la práctica, las mismas restricciones que un veto directo.
El organismo comunitario señaló que los cambios introducidos en marzo —que permiten el acceso de chatbots rivales solo mediante el pago de una tasa— no alteran su evaluación preliminar: Meta estaría abusando de su posición dominante y afectando de forma significativa la competencia en el emergente mercado de asistentes de IA.
Desde Bruselas sostienen que este modelo de pago crea barreras de entrada para otros actores tecnológicos, en especial empresas más pequeñas, limitando su capacidad de competir en igualdad de condiciones dentro de la plataforma de mensajería.
Como parte del procedimiento, la Comisión evalúa la imposición de medidas cautelares para frenar la aplicación de estas nuevas condiciones mientras se desarrolla la investigación formal. Dichas medidas podrían obligar a Meta a garantizar un acceso equitativo a WhatsApp para proveedores de IA externos.
La pesquisa se inició en diciembre del año pasado y se formalizó en febrero, cuando las autoridades europeas advirtieron sobre el riesgo de daños graves e irreparables a la competencia. En ese momento, cuestionaron que las políticas de la compañía impidieran a servicios de IA interactuar con usuarios a través de WhatsApp Business cuando estos constituían el núcleo de su oferta.
Según el análisis preliminar, la estrategia de Meta habría consolidado a su propio asistente como el único disponible dentro de la aplicación, excluyendo a competidores. Aunque la empresa intentó ajustar su enfoque en marzo introduciendo el esquema de pago, las autoridades concluyen ahora que el efecto sigue siendo equivalente a una exclusión.
El caso se desarrolla en un contexto de creciente escrutinio regulatorio sobre las grandes tecnológicas y su rol en el mercado de inteligencia artificial, un sector considerado clave para la innovación y la competencia global, incluyendo su impacto en regiones como Medio Oriente.
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