Estudio vincula consumo de ultraprocesados en niños de 3 años con ansiedad y agresividad a los 5

Una investigación con casi 2.100 niños publicada en JAMA Network Open concluye que una dieta rica en alimentos ultraprocesados en la primera infancia se asocia con mayores problemas emocionales y de conducta. Reemplazar parte de estos productos por alimentos naturales puede mejorar el bienestar mental.

El consumo frecuente de alimentos ultraprocesados durante la primera infancia podría tener consecuencias directas en el desarrollo emocional y conductual de los niños. Así lo sugiere un estudio con cerca de 2.100 niños en edad preescolar publicado en la revista científica JAMA Network Open, cuyos resultados fueron difundidos por el diario español La Vanguardia.

La investigación señala que los niños de tres años cuya dieta incluye una alta proporción de productos ultraprocesados presentan, a los cinco años, mayores niveles de ansiedad, retraimiento, miedo y síntomas depresivos. Además, también muestran más agresividad, hiperactividad y problemas de conducta.

Los alimentos ultraprocesados son aquellos sometidos a múltiples procesos industriales y que contienen numerosos aditivos, azúcares añadidos, grasas saturadas y sodio, además de un bajo aporte de micronutrientes esenciales para el desarrollo del cerebro.

Bebidas azucaradas y comidas listas para calentar

El estudio identificó algunos productos especialmente asociados a estos problemas conductuales. Entre ellos destacan las bebidas azucaradas o endulzadas artificialmente —como refrescos o ciertos jugos—, que se relacionaron con niveles más altos de síntomas de ansiedad y dificultades emocionales.

También aparecen vinculados a estos efectos los cereales y productos de panadería ultraprocesados, además de las comidas congeladas listas para calentar y los alimentos envasados de larga duración.

Según explicó a La Vanguardia la investigadora Kozeta Miliku, autora principal del estudio y académica de la Universidad de Toronto, los resultados indican que la dieta infantil puede ser un factor clave en el bienestar emocional temprano.

Cambios en la dieta podrían mejorar el comportamiento

El estudio también plantea una conclusión relevante para la prevención: modificar la dieta podría reducir el riesgo de problemas conductuales.

Los investigadores observaron que reemplazar solo el 10% de las calorías provenientes de ultraprocesados por alimentos naturales o mínimamente procesados —como frutas, verduras o granos integrales— se asocia con mejoras en el comportamiento infantil.

Posibles explicaciones biológicas

Los científicos aún investigan los mecanismos exactos que explicarían esta relación, aunque plantean varias hipótesis. Una de ellas es el alto contenido de azúcar de muchos ultraprocesados, que puede alterar la regulación del estrés y del estado de ánimo.

Además, estos productos suelen desplazar alimentos más nutritivos de la dieta infantil, reduciendo la ingesta de fibra, vitaminas y minerales necesarios para el desarrollo cerebral.

Otro posible factor es el impacto de los ultraprocesados en la microbiota intestinal y en el llamado eje intestino-cerebro, que influye en la regulación emocional.

A esto se suma la exposición a sustancias químicas presentes en los envases de algunos productos, como ftalatos y bisfenol, que podrían afectar el desarrollo neuroconductual en los niños pequeños.

Recomendaciones para familias y políticas públicas

A partir de estos resultados, los investigadores recomiendan limitar el consumo de ultraprocesados durante la etapa preescolar y fomentar dietas basadas en alimentos frescos o mínimamente procesados.

También plantean que los gobiernos deberían reforzar las regulaciones sobre productos dirigidos a niños, incluyendo advertencias claras en los envases, mejoras en los estándares nutricionales de guarderías y escuelas, y medidas que faciliten el acceso de las familias a alimentos saludables.

Según los autores, promover cambios tempranos en la alimentación infantil podría contribuir a mejorar la salud mental y el desarrollo emocional a largo plazo.

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El Periodista