PDI investiga destrucción de fósiles de 20 millones de años en camino construido para operación de mina El Furioso

Una serie de fotografías enviadas vía Facebook a la página de la “Red Regional No + Mineras”, difundidas el lunes 12 de noviembre, fueron la hebra que dio inicio a un procedimiento policial en manos ya del fiscal de Chile Chico Alvaro Sanhueza.

Se trata de la destrucción de fósiles marinos datados entre 19 y 20 millones de años, en el sector Pampa Castillo de la Meseta Cosmelli, en la comuna de Chile Chico, que se habrían producido en el proceso de construcción y/o mantención del camino que da acceso a la ex mina El Furioso de Cerro Bayo, controlada hoy por la canadiense Mandalay Resources.

Las pesquisas están en manos de la Brigada Investigadora de Delitos Medioambientales (Bidema) de la PDI, efectivos de cuya sección intentaron llegar durante la semana pasada al sector sin poder acceder al lugar exacto.

Según relató en su ocasión la montañista que hizo el registro fotográfico, quien solicitó reserva de su identidad, a principios de noviembre “con la intención de hacer un fin de semana diferente, quise salir y elegí esta montaña sin saber que era la mina El Furioso. El día 30 llegué al camino y dormí esa noche a orillas de este” indicó. Al día siguiente procedió al último tramo para llegar a la cumbre, encontrando en el camino de acceso “gran cantidad de fósiles en él, muchos de ellos totalmente dañados, sin dejar de nombrar la cantidad de bosque nativo que dejaron a su paso destruido” puntualizó.

Al hacerse públicos los antecedentes la PDI contactó a integrantes de la “Red Regional No + Mineras” con el fin de recabar más antecedentes (fotografías, contexto y ubicación exacta), los cuales les fueron entregados para que se establezcan los hechos y eventuales sanciones.

Según diversas fuentes, ese camino habría sido construido en el contexto de la operación de la mina El Furioso a mediados de la década pasada, aunque primero fue una huella de desplazamiento animal.

Consultado el paleontólogo especialista de la Universidad Austral de Chile en Valdivia, Enrique Bostelmann, quién además dispone de los permisos formales de excavación paleontológica en el área, señaló que “efectivamente, en ese tramo la ruta atraviesa por niveles fosilíferos de las formaciones geológicas Guadal, San José y Ligorio Márquez.

Puntualmente, el área donde se encontraron los fósiles destruidos corresponde a afloramientos de la Formación Guadal, con una edad de entre 20 y 19 millones de años y que representan el fondo arenoso de un mar poco profundo durante un evento transgresivo del Océano Atlántico, tradicionalmente denominado ‘Mar Patagoniano’”.

Hoy se busca dilucidar “si la destrucción de dichos fósiles se produjo durante la construcción original del camino o si es producto de intervenciones nuevas para continuar operaciones, toda vez que su materialización no tuvo originalmente otro objetivo que dar soporte a operaciones mineras, dando empleo a unas personas durante dos veranos” señaló al respecto, Peter Hartmann, presidente de la Agrupación Aisén Reserva de Vida. El dirigente ha alertado en varias ocasiones “el riesgo hacia yacimientos paleontológicos y arqueológicos por operaciones mineras, tanto en ese lugar como en los sectores donde prospecta Equus Mining (“Los Domos”) y Laguna Gold (Katterfeld en el área de Ñirehuao-Baño Nuevo), advertencias que suelen caer en el vacío”, recordando que los vestigios arqueológicos y paleontológicos, por el solo ministerio de la ley, son monumentos nacionales.

Desde la organización que divulgó la información se evalúa presentar una denuncia formal sobre este hecho.

1 comentario
  1. sergio paz dice

    Que los vestigios paleontológicos sean monumento nacional, me parece bastante extraño. Si encontramos por ejemplo una amonites, ella no será el organismo original, sino el molde donde se han depositado diferentes minerales. Según esta extraña teoría, no se podría extraer cal de una calera, pues corresponde a restos paleontológicos de seres marinos, y ponerle petróleo al auto sería también un delito. En cambio arrasar poblaciones de choros, de locos, no lo es.

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