Cuentos de la cripta

Por José Ignacio Silva A.

Con un 11 de septiembre más sobre los lomos de la nación, viene más que bien la lectura de “La segunda mano” (Mondadori, 2009), el último libro del escritor y editor Germán Marín (Santiago, 1934).

Repasar las páginas de esta novela sirve -entre las incontables utilidades que tiene la lectura de la obra de Marín-, para comprobar que hay constantes que se mantienen. Primero, el oficio indiscutible e incombustible del autor para componer, tal vez como nadie, el correlato de nuestra historia reciente. Segundo, cómo Marín ha logrado mantener bien arriba una voz propia, distinguible, y que va bien de la mano con un proyecto escritural definido y que el autor ha desplegado en los últimos años, con distintiva destreza y cuasi genial felicidad.

“La segunda mano” cuenta la historia de Miguel Sessa (historia que es la expansión de un cuento ya publicado antes en el libro “Conversaciones para solitarios”, de 1999), militante del movimiento de ultra derecha Patria y Libertad, quien fallece en agosto de 1973 en un accidente de tránsito. Pero la muerte no calla a Sessa, quien vuelve a contar sus vivencias, mediante las sesiones de espiritismo que practica su madre, quien, premunida de un cuaderno y un lápiz grafito, pone en papel este dictado de ultratumba que Sessa tiene a bien leerle.

Marín apuesta en grande, pues intenta un relato de fantasmas, una crónica de espectros chocarreros, de un espíritu que más encima hizo de las suyas en una de las más siniestras organizaciones terroristas de las que haya registro, Patria y Libertad. El libro se divide en breves microcapítulos, fórmula que intentó Rafael Gumucio (un émulo de Marín) en su propio y fallido libro, pero que Marín logra adaptar con éxito para desplegar la sincopada minucia que Sessa dicta a su madre. Se intercalan por momentos relatos del propio Marín (esto es, el primo de Sessa), quien ilumina y conduce el relato que su tía Aida puso por escrito. La redacción de Marín no cambia a lo largo de las más de doscientas páginas del libro, haciendo de este cambio de voces, una sutil intervención que mantiene alto el fraseo de la obra, y que permite que el autor salga ganador con su espectral bravata.

Pero no vamos a venir acá a descubrir que Germán Marín tiene oficio de sobra para sacar adelante cualquier texto, sí recalaremos en esta valentía, en ese extraño coraje vuelto artesanía, de transformar en libro la historia de su familia, un ejercicio que implica ir de cabeza contra “el lumpen que lo cubre todo”, como lo describe el poeta José Ángel Cuevas. Es que Germán Marín ya aportó una trilogía de libros (“Círculo vicioso”, “Las cien águilas” y “La ola muerta”) en los que el autor se posa en el desfiladero, y no teme en apuntar los focos a su familia de raigambre militar. La obra de Germán Marín supera con creces cualquier polémica, y reduce a un cliché la manoseada fusión literatura/vida. En cambio, Marín construye -con esa agudeza que él pareciera no advertir-, el más escalofriante correlato de nuestro doloroso pasado. Como un moderno Blest Gana, Germán Marín escribe la novela nacional del Chile de fin de siglo.

El fantasma de Miguel Sessa es, con nombre y apellido, el esqueleto más terrorífico que guardamos en nuestros clósets, pero ojo, Marín no nos mete el cuco, ni nos describe un demonio hiperventilado sediento de sangre, sino que simplemente nos expone ante el abanico de oscuridad de la que es capaz un ser humano, pues, aunque muerto, Sessa es un ser humano, con su cédula de identidad, con un barrio al que se adscribe, con una prima que lo inicia sexualmente, con un tipo que le aburre su convencional esposa, (y por eso la engaña), con un intérprete a quien le queda a la medida el traje de antihéroe que Germán Marín ha cortado para todos sus personajes.

Por descontado, querido lector, le decimos dos cosas. La primera de ellas es que usted debe acudir por éste y los demás libros de Germán Marín, y que esta novela es, con holgura, una de las publicaciones más lúcidas y rotundas de este 2009.

Germán Marín

“La segunda mano”

Ed. Mondadori, Santiago, 2009, 215 págs.

Comentarios (2)
Agregar comentario
  • ubaldo

    ¿Gumucio emulo de Marin, usted es tonto o se hace?

  • Manolo

    No mezcle papas con manzanas, hermano. Para ser cr÷itico hay qye saber leer.