“Perro muerto” de Camilo Becerra: estreno chileno entrañable

Partiendo de la necesidad de contar una historia que refleje la desigualdad, la pobreza y –sobre todo– el contexto adverso de una madre soltera; el joven y debutante realizador concibe un largometraje que va mucho más allá de su objetivo inicial.

Por Roberto Matus

Alejandra es una joven que sufre de insomnio, es madre soltera, vende ropa usada en una feria de la comuna de Quilicura y tiene un par de amigos de un estrato social más alto. Vive de allegada con su pequeño hijo en la casa de la abuela –recién muerta– de su ex pareja y es intimidada por su suegro para que abandone la morada, ya que pretende venderla a una empresa constructora.

Este es el contexto dramático del personaje principal de “Perro Muerto”, el reciente estreno nacional que ya viajó a Toulouse, Ginebra, Trieste y Buenos Aires, obteniendo una muy buena recepción.

Partiendo de la necesidad de contar una historia que refleje la desigualdad social, la pobreza y –sobre todo– el contexto adverso de una madre soltera; el joven y debutante realizador Camilo Becerra concibe un largometraje que va mucho más allá de su objetivo inicial.

En “Perro Muerto” los personajes se mueven con un realismo sobrecogedor, como si el director les hubiese dado la libertad de hablar, accionar y llegar a donde ellos quisieran. Entonces la trama trasciende su discurso social, ya que el espectador termina conectado a una experiencia mucho más universal y transversal, que consiste en una convivencia natural (personaje-público) que muy pocos realizadores nacionales pueden concebir, básicamente por el despojo y la humildad que tiene Becerra con su historia, con sus actores y con su puesta en escena. No nos cabe la menor duda de que aquí hubo algún tipo de creación-improvisación en la dirección de actores que, felizmente, llegó a un muy buen puerto. Y es que no tan solo la sabiduría del director tuvo que ver en este éxito, sino también la sensibilidad y el talento de un grupo de actores que se transforman en una pieza indispensable de este engranaje, donde destacan Rocío Monasterio (Alejandra) y Daniel Antivilo (Braulio, el suegro). La escena nocturna que comparten fuera de la casa de Braulio es imborrable.

Es cierto que –quizás– por falta de presupuesto, no estamos frente a una pieza estéticamente llamativa, pero sí damos fe de que “Perro Muerto” es uno de los estrenos más interesantes del año, por la honestidad de su concepción y el sentido cinematográfico de un nuevo grupo de realizadores y actores que funcionan muy bien juntos. En definitiva, un film chileno entrañable y muy recomendable.

“Perro Muerto” / Chile, 2010 / Dirección: Camilo Becerra / Con: Rocío Monasterio, Rafael Ávila, Daniel Antivilo y Sofía Gómez.

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